EPIs Industria Por Eneko Ria · 20 de julio de 2026 · 20 min de lectura

Los 7 EPIs imprescindibles en la industria: lista y cuándo es obligatorio cada uno

Repasamos los 7 equipos de protección individual que no pueden faltar en ninguna planta industrial, con los criterios legales y prácticos para saber cuándo cada uno es obligatorio.

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Foto de mostafa mahmoudi en Unsplash

Un responsable de PRL de una nave industrial se encuentra con una visita de inspección y no tiene claro si la protección auditiva es obligatoria en la línea de envasado o solo en la de corte. El inspector pide la evaluación de riesgos y el registro de entrega de EPIs. Si no hay coherencia entre lo que marca el puesto y lo que lleva el trabajador, la sanción llega igual que si no hubiera EPIs. La normativa de referencia es el Real Decreto 773/1997 sobre utilización de equipos de protección individual, que obliga a evaluar cada puesto y justificar por qué se elige cada equipo.

Esto no es un problema de almacén, es una decisión de negocio. Cada EPI mal elegido son horas de trabajo perdidas, bajas por accidente o multas que se podían evitar con una lista clara. En esta guía repasamos los 7 EPIs imprescindibles en la industria, cuándo son obligatorios y qué norma EN debes exigir a tu proveedor.

Tabla de contenidos

Qué dice la ley sobre los equipos de protección obligatorios

La ley obliga a facilitar EPI cuando el riesgo no se puede eliminar por otras vías, y la empresa asume ese coste siempre. No es un extra que se negocia con el trabajador ni un gasto opcional según el presupuesto del año. Es una obligación que nace de la evaluación de riesgos de cada puesto y que se traduce en equipos concretos, con normas concretas, para cada tarea concreta.

El Real Decreto 773/1997 y la evaluación de riesgos por puesto

El marco de referencia en España es el Real Decreto 773/1997 sobre utilización de equipos de protección individual. Esta norma fija cómo se eligen, se usan y se mantienen los EPI en el entorno laboral, y deja claro que el punto de partida siempre es la evaluación de riesgos del puesto, no un catálogo genérico. Un soldador, un carretillero y un operario de almacén no comparten los mismos peligros, así que tampoco deberían compartir el mismo equipo por defecto.

En la práctica, esto significa que antes de comprar cascos, guantes o botas hay que tener identificado qué puede pasar en cada tarea: golpes, cortes, proyecciones, ruido, atmósferas contaminadas. El EPI llega después, como respuesta a ese riesgo ya detectado. Comprarlo antes es empezar la casa por el tejado.

Regla práctica: ningún EPI se elige por catálogo. Se elige después de identificar el riesgo real del puesto, y se revisa cuando cambian las condiciones de trabajo.

Reglamento (UE) 2016/425: categorías de riesgo y marcado CE

A nivel europeo, el Reglamento (UE) 2016/425 sobre equipos de protección individual clasifica los EPI en tres categorías según la gravedad del riesgo: riesgos mínimos, riesgos intermedios y riesgos que pueden causar consecuencias muy graves o irreversibles, como caídas de altura o atmósferas tóxicas. Cada categoría exige un nivel distinto de certificación, y el marcado CE es el sello que confirma que ese equipo ha pasado los controles correspondientes.

Para quien compra vestuario laboral, esto se traduce en algo muy práctico: comprobar siempre que el EPI lleva marcado CE y que su ficha técnica menciona la norma EN aplicable (EN ISO 20345 para calzado, EN 388 para guantes, EN ISO 20471 para alta visibilidad, entre otras). Sin esa referencia, no hay garantía real de protección, por muy resistente que parezca la prenda a simple vista.

Quién decide qué EPI corresponde a cada tarea

La decisión final es de la empresa, apoyada en la evaluación de riesgos y, cuando existe, en el servicio de prevención. No es una elección del trabajador ni del proveedor, aunque ambos aporten criterio útil. El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) ofrece criterios técnicos que ayudan a concretar qué norma aplica a cada riesgo, y suele ser el punto de apoyo habitual cuando hay dudas.

Error habitual: dejar que cada operario elija su propio EPI según gusto o comodidad, sin verificar que cumple la norma que exige su puesto.

Para no ir puesto por puesto reinventando la rueda, conviene apoyarse en una guía completa de EPIs para empresas y en un checklist de EPIs según cada puesto de trabajo que sistematice la decisión. Así se evita tanto el defecto (dejar a alguien sin protección) como el exceso (gastar en equipos que ese puesto no necesita).

Infografía sobre el proceso para definir los EPIs imprescindibles en la industria según el RD 773/1997

Casco de seguridad: el EPI que abre la lista

El casco es obligatorio en cualquier zona con riesgo de caída de objetos, golpes contra elementos fijos o proyecciones, tal como recoge el Real Decreto 773/1997 sobre utilización de equipos de protección individual. No es un accesorio opcional para "cuando pase el jefe de obra": si en tu planta hay grúas, estanterías en altura o trabajos superpuestos, el casco entra sí o sí en la lista de EPIs imprescindibles en la industria.

Cuándo es obligatorio el casco en planta y almacén

La obligación no depende del sector, depende del riesgo real del puesto. Debes exigir casco en estas situaciones:

  • Zonas de carga y descarga con carretillas elevadoras o puentes grúa.
  • Almacenes con estanterías de más de dos alturas o picking en altura.
  • Áreas de mantenimiento con trabajos por encima de la cabeza del operario.
  • Plantas con estructuras metálicas, tuberías o elementos suspendidos.

Si tienes dudas sobre qué EPI corresponde a cada puesto concreto, te resultará útil repasar el checklist de EPIs según cada puesto de trabajo antes de hacer el pedido a ciegas.

Norma EN 397 y variantes para riesgo eléctrico o alta temperatura

El casco industrial estándar se certifica bajo EN 397, que cubre absorción de impactos, resistencia a la perforación y comportamiento ante llama. Pero no todos los cascos EN 397 son iguales, y ahí es donde muchos responsables de compras se equivocan:

  • Si hay riesgo eléctrico (electricistas, cuadros de baja tensión), necesitas la variante con aislamiento eléctrico marcada.
  • Si trabajas cerca de fuentes de calor o fundición, busca cascos con resistencia a altas temperaturas.
  • Si el entorno es frío extremo (cámaras, exteriores en invierno), existe marcado específico para muy baja temperatura.

Comprar el casco genérico más barato sin mirar estas variantes es un error que se paga caro el día que el riesgo se materializa. El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) insiste en que la selección del EPI debe basarse siempre en la evaluación de riesgos del puesto, no en el catálogo que tengas más a mano.

Errores comunes: caducidad y ajuste incorrecto

El casco tiene fecha de caducidad, aunque no lo parezca. El material del casco se degrada con la luz UV, el calor y los golpes acumulados, aunque no se vea a simple vista.

Error habitual: seguir usando cascos con más de 5 años desde su fabricación (fecha grabada en el interior) solo porque "no tienen ninguna grieta visible".

El segundo fallo típico es el ajuste. Un casco mal regulado en el arnés interior pierde gran parte de su capacidad de absorción de impacto. Revisa siempre:

  1. Que el arnés se adapte a la cabeza del trabajador, no que quede suelto ni apretado.
  2. Que la distancia entre la cabeza y la carcasa exterior sea la correcta (ni el pelo debe tocar el casco por dentro).
  3. Que se sustituya inmediatamente tras cualquier impacto, aunque no haya daño visible.

Si quieres organizar la compra de cascos junto al resto de equipos según la normativa aplicable, conviene repasar la guía completa de EPIs para empresas, donde se detalla cómo documentar la entrega y el mantenimiento de cada equipo conforme al Reglamento (UE) 2016/425 sobre equipos de protección individual.

Trabajador de industria con casco y protección auditiva puestos correctamente

Foto de Milad Fakurian en Unsplash

Protección auditiva: cuándo el ruido deja de ser tolerable

El ruido deja de ser tolerable cuando supera los umbrales fijados legalmente según el nivel de exposición diaria del trabajador, momento en el que el protector auditivo pasa de recomendable a obligatorio.

Niveles de exposición que activan la obligatoriedad

La normativa sobre ruido en el trabajo, que puedes consultar con detalle en el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), marca varios escalones de actuación según los decibelios (dB) a los que está expuesto el trabajador durante su jornada. En términos generales, y como referencia orientativa que manejamos en Landalan cuando asesoramos a talleres y fábricas:

  • A partir de ciertos niveles empieza la obligación de evaluar el riesgo y facilitar protectores a quien los solicite.
  • En niveles superiores, la empresa debe poner a disposición los EPIs auditivos de forma activa, no solo si el trabajador los pide.
  • En los umbrales más altos, el uso pasa a ser obligatorio sin excepciones y hay que señalizar la zona.

Esto no es una escala que se pueda estimar a ojo desde la nave. Requiere una medición sonométrica hecha por el servicio de prevención, porque el mismo puesto puede estar por debajo o por encima del umbral según la maquinaria, el turno o incluso el mantenimiento de los equipos. Si tienes dudas de qué niveles corresponden a tu actividad, lo tratamos con más detalle en nuestra guía completa de EPIs para empresas.

Tapones vs orejeras: criterios de elección según el puesto

No hay un protector auditivo universal. La elección depende del nivel de atenuación necesario, del tipo de tarea y de la compatibilidad con otros EPIs como el casco o las gafas.

  • Tapones desechables o reutilizables: cómodos en turnos largos, buena opción cuando hay que combinarlos con casco, gafas u orejeras adicionales en ambientes muy ruidosos.
  • Orejeras: más fáciles de supervisar visualmente (se ve si el trabajador las lleva puestas), útiles en tareas intermitentes donde el operario entra y sale de la zona ruidosa.
  • Orejeras acopladas al casco: la solución habitual en industria pesada, minería o construcción, donde casco y protección auditiva van siempre juntos.

El error más habitual que vemos en fábrica es elegir el protector por precio y no por atenuación real. Un tapón mal ajustado o una orejera pasada de uso pierden gran parte de su eficacia, aunque sobre el papel cumplan la norma.

Error habitual: comprar el mismo modelo de tapón para toda la planta sin comprobar si su nivel de atenuación (SNR) es suficiente para el puesto más ruidoso. Un protector insuficiente da una falsa sensación de seguridad.

Señalización de zonas de ruido y su relación con el EPI

Toda zona donde el uso del protector auditivo sea obligatorio debe estar señalizada con la pictografía correspondiente, bien visible en accesos y puntos de paso. Esta obligación conecta directamente con lo que exige el Real Decreto 773/1997 sobre utilización de equipos de protección individual: no basta con entregar el EPI, hay que garantizar que el trabajador sabe dónde y cuándo debe usarlo.

En plantas con zonas de ruido variable, lo más práctico es delimitar físicamente el área (suelo pintado, cartelería) y formar al personal para que identifique el cambio de zona como una señal automática de colocarse el protector, sin tener que pensarlo cada vez.

Este vídeo explica de forma visual cómo identificar el EPI correcto según el riesgo de cada puesto y qué marcado EN debe llevar.

Protección respiratoria en ambientes con polvo, humos o químicos

La protección respiratoria se vuelve obligatoria en cuanto la evaluación de riesgos detecta partículas, gases o vapores por encima de los límites de exposición admisibles. No es una cuestión de sensación de molestia en la garganta: es una cuestión de concentración medida. El Real Decreto 773/1997 sobre utilización de equipos de protección individual obliga a facilitar equipo respiratorio siempre que no se pueda eliminar el riesgo en origen, y el Reglamento (UE) 2016/425 sobre equipos de protección individual clasifica estos equipos dentro de la categoría III, la de mayor exigencia, porque un fallo puede tener consecuencias graves e irreversibles.

En taller lo vemos constante: soldadura, corte de metal, lijado, manipulación de disolventes o trabajo en cabinas de pintura. Cada situación pide un tipo de protección distinto, y equivocarse de nivel es tan malo como no llevar nada.

Mascarillas FFP vs equipos con filtro recambiable

La mascarilla autofiltrante (FFP1, FFP2, FFP3) sirve para polvo y partículas en concentraciones moderadas, y se desecha cuando se satura o se ensucia. El equipo con filtro recambiable —media máscara o máscara completa— se usa cuando hay gases, vapores orgánicos o mezclas de contaminantes, y permite cambiar solo el filtro cuando pierde eficacia, alargando la vida del cuerpo de la máscara.

  • FFP1: polvo grueso no tóxico, tareas de barrido o lijado ligero.
  • FFP2: polvo fino, humos de soldadura ocasionales, serrín.
  • FFP3: partículas muy finas, agentes biológicos, riesgos más serios.
  • Filtro combinado (partículas + gases): disolventes, pintura, ambientes con vapores químicos.
SituaciónEquipo recomendadoMotivo
Polvo de corte o lijadoFFP2 desechableConcentración media, exposición puntual
Soldadura en espacio cerradoMáscara con filtro específico para humos metálicosRiesgo continuado, filtro reemplazable
Cabina de pintura o disolventesMedia máscara con filtro combinado A2P3Gases y partículas a la vez
Ambiente con riesgo químico altoMáscara completa o equipo autónomoProtección total de vías respiratorias y ojos

Cuándo el riesgo exige equipos autónomos

El equipo autónomo con suministro de aire entra en juego cuando la atmósfera tiene deficiencia de oxígeno, cuando la concentración de tóxicos supera lo que cualquier filtro puede depurar, o cuando se trabaja en espacios confinados como depósitos, silos o cubas. Ahí no vale ningún filtro: hace falta aire limpio suministrado desde el exterior o desde una botella. Es un EPI de uso especializado, que exige formación específica y protocolos de rescate, no algo que se reparta sin más.

Regla práctica: si no sabes si el ambiente tiene oxígeno suficiente, no entra nadie con mascarilla filtrante. Se mide primero y, si hay duda, se usa equipo autónomo.

Mantenimiento y vida útil de las máscaras reutilizables

Una máscara reutilizable bien cuidada dura años, pero el filtro no. Como referencia orientativa, conviene revisar el filtro cada jornada de uso intenso y sustituirlo en cuanto cueste respirar, huela el contaminante a través de él o se supere el tiempo indicado por el fabricante. La limpieza del cuerpo de la máscara con los productos recomendados, la revisión de válvulas y arneses, y el almacenamiento en bolsa cerrada y lejos de contaminantes son hábitos que marcan la diferencia entre un equipo fiable y uno que falla justo cuando más se necesita. Puedes consultar criterios de selección y mantenimiento más detallados en el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), y revisar cómo se combina esta protección con el resto de equipos en la checklist de EPIs según cada puesto de trabajo.

Set de EPIs imprescindibles en la industria: casco, guantes, gafas y calzado de seguridad

Foto de Call me LAMB~~~ en Unsplash

Protección ocular, de manos y de pies: el trío que no puede faltar

Estos tres EPIs son obligatorios porque protegen las zonas del cuerpo más expuestas a impactos, cortes y aplastamientos en cualquier planta industrial. Ojos, manos y pies suman la mayoría de los partes de baja por accidente que veo pasar por el mostrador, y en casi todos los casos el EPI adecuado hubiera evitado la lesión o reducido muchísimo su gravedad.

El checklist de EPIs según cada puesto de trabajo te ayuda a no dejarte ninguno fuera según la tarea concreta, porque no es lo mismo soldar que manipular disolventes o mover pallets con carretilla.

Gafas y pantallas faciales según el tipo de proyección

No todas las gafas de seguridad protegen de lo mismo. Hay tres escenarios que exigen soluciones distintas:

  • Proyección de partículas (esmerilado, corte, taladrado): gafas de montura integral con protección lateral, marcadas según EN 166.
  • Salpicaduras químicas (laboratorios, limpieza industrial, manipulación de ácidos): gafas panorámicas de burlete o pantalla facial completa.
  • Radiación óptica (soldadura, corte por láser): pantallas con filtro de tonalidad adecuada al proceso, nunca gafas convencionales.

El error más frecuente es dar gafas de montura abierta cuando el riesgo real es de salpicadura lateral o de líquido. En ese caso, la gafa no aísla lo suficiente y el trabajador sigue expuesto aunque «lleve EPI». Si tienes dudas sobre qué modelo pedir según el puesto, la guía de elección de gafas de seguridad desglosa marcados y usos con más detalle.

Regla práctica: si en el puesto hay chispa, viruta o líquido a presión, la gafa de montura abierta no vale. Necesitas protección lateral o pantalla facial.

Guantes por riesgo mecánico, químico o térmico

El guante se elige por el riesgo, no por la talla o el precio. Los tres grandes bloques son:

  • Riesgo mecánico (corte, abrasión, perforación): guantes marcados EN 388, con niveles de resistencia según el proceso.
  • Riesgo químico (disolventes, ácidos, aceites): guantes de nitrilo o neopreno con tiempo de permeación adecuado al producto manipulado.
  • Riesgo térmico (soldadura, hornos, superficies calientes): guantes de cuero o aramida con resistencia al calor por contacto y radiación.

Un mismo trabajador puede necesitar dos pares distintos según la tarea del día, y eso hay que planificarlo en el pedido. La guía sobre cómo elegir el guante adecuado para cada riesgo entra en el detalle de cada marcado y cuándo combinar protecciones.

Calzado de seguridad EN ISO 20345 y sus niveles de protección

El calzado de seguridad se clasifica por categorías (SB, S1, S2, S3...) según combine puntera reforzada, plantilla antiperforación, suela antideslizante o resistencia al agua. En industria, lo habitual es exigir como mínimo S1P o S3, dependiendo de si hay riesgo de perforación en el suelo de la nave.

CategoríaPuntera 200 JAntiperforaciónResistencia al agua
SBNoNo
S1NoNo
S1PNo
S3Sí (resistencia a la penetración de agua)

El Real Decreto 773/1997 sobre utilización de equipos de protección individual obliga a que el calzado se ajuste a la evaluación de riesgos del puesto, no a un criterio genérico de «vale cualquier bota». Y como marca el Reglamento (UE) 2016/425 sobre equipos de protección individual, cada par debe llevar su marcado y ficha técnica visibles, algo que conviene revisar en cada pedido a proveedor.

Checklist con los 7 EPIs imprescindibles en la industria y su norma de referencia

Ropa de alta visibilidad y protección corporal

La ropa de alta visibilidad es obligatoria en zonas con tránsito de vehículos, poca luz o maquinaria en movimiento, y la protección corporal específica entra en juego cuando el proceso productivo genera riesgo de llama, chispa o electricidad estática. Cierran esta lista de 7 EPIs imprescindibles porque afectan al cuerpo entero, no a una zona concreta, y suelen exigir más criterio técnico al elegir modelo y talla.

EN ISO 20471 y zonas donde es obligatoria

La norma EN ISO 20471 clasifica las prendas de alta visibilidad en tres clases según la superficie de material fluorescente y reflectante que llevan. Cuanto mayor es la clase, mayor visibilidad ofrece la prenda a distancia y en condiciones de poca luz. En la práctica de taller:

  • Clase 1: riesgo bajo, tareas puntuales alejadas de tráfico rodado.
  • Clase 2: uso habitual en almacenes, obra civil y zonas con circulación moderada de vehículos.
  • Clase 3: la más exigente, para trabajos junto a carreteras, vías o con maquinaria pesada en movimiento constante.

El error más habitual no es elegir mal la clase, sino dejar que la prenda pierda propiedades. Lavados agresivos, grasa acumulada o rotos en la cinta reflectante bajan la visibilidad real aunque la etiqueta siga diciendo lo mismo.

Error habitual: seguir usando un chaleco o mono de alta visibilidad con la banda reflectante agrietada o descolorida. Deja de cumplir su función aunque conserve la etiqueta de la clase original.

Ropa ignífuga o antiestática según el proceso productivo

No toda industria necesita el mismo tipo de ropa de protección corporal, y aquí es donde muchas empresas se quedan cortas o se pasan de gasto:

  • Ropa ignífuga: imprescindible en soldadura, fundición, trabajos con llama abierta o proximidad a arco eléctrico. Protege frente a chispas, salpicaduras de metal fundido y propagación de llama.
  • Ropa antiestática: necesaria en entornos con atmósferas explosivas o polvo inflamable, donde una simple descarga electrostática puede ser el origen de un incidente grave.
  • Combinaciones ignífugo + antiestático: habituales en petroquímica, pintura industrial y procesos con disolventes.

La evaluación de riesgos del puesto, tal como marca el Real Decreto 773/1997, es la referencia para elegir la ropa adecuada.

Preguntas frecuentes sobre EPIs imprescindibles en la industria

¿Cuáles son los EPIs obligatorios en una fábrica según la ley española?

Depende de la evaluación de riesgos de cada puesto, no hay una lista única para todas las fábricas. El RD 773/1997 obliga al empresario a determinar qué EPI corresponde a cada tarea tras analizar los riesgos reales del puesto: manipulación de cargas, corte, impacto, proyección de partículas, ruido, riesgo eléctrico o químico.

En la práctica industrial, casi siempre aparecen calzado de seguridad, guantes, protección ocular y ropa de alta visibilidad si hay tránsito de vehículos. La obligación nace de la evaluación, no de una norma genérica.

¿Qué pasa si un trabajador no usa el EPI que le corresponde?

La empresa puede sancionar al trabajador por incumplimiento de sus obligaciones en materia de seguridad, siempre que le haya entregado el equipo, formado en su uso y exigido su empleo de forma constante. Sin esa trazabilidad, la responsabilidad recae en la empresa.

Además, si ocurre un accidente sin el EPI adecuado, la Inspección de Trabajo puede considerarlo falta grave y abrir expediente sancionador a la empresa por no vigilar el cumplimiento, aunque el trabajador lo tuviera disponible.

¿Quién debe pagar los equipos de protección individual, la empresa o el trabajador?

Siempre la empresa. El RD 773/1997 establece que el EPI es de uso personal, gratuito para el trabajador, y que la empresa debe asumir su compra, reposición y mantenimiento. No se puede descontar del salario ni exigir al trabajador que lo adquiera.

Esto incluye también la reposición cuando el equipo se desgasta, se rompe o pierde eficacia protectora, no solo la entrega inicial al empezar en el puesto.

¿Cada cuánto hay que renovar los EPIs en la industria?

No hay un plazo único fijado por ley para todos los EPIs. La renovación depende del tipo de equipo, la intensidad de uso y las indicaciones del fabricante en su ficha técnica, que suele marcar vida útil o número de lavados recomendado.

Como referencia práctica en entornos industriales, el calzado y los guantes suelen revisarse con más frecuencia que la ropa de alta visibilidad. Lo importante es inspeccionar visualmente el EPI de forma periódica y sustituirlo en cuanto pierda su capacidad protectora, sin esperar a un calendario fijo.

¿Es obligatorio dar formación sobre el uso correcto de los EPIs?

Sí. El RD 773/1997 obliga a la empresa a informar y formar a cada trabajador sobre el riesgo del que le protege el EPI, cómo colocarlo, ajustarlo y mantenerlo correctamente. No basta con entregarlo.

Esta formación debe quedar documentada, con fecha y firma del trabajador, porque es la prueba que exime a la empresa de responsabilidad si después hay un uso incorrecto por negligencia del propio trabajador.


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Eneko Ria · Experto en vestuario laboral

Contenido revisado por Eneko Ria, experto en vestuario laboral.

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