EPIs y normativa Por Eneko Ria · 10 de julio de 2026 · 21 min de lectura

EPIs para empresas: guía completa de equipos de protección individual 2026

Elegir mal los EPIs sale caro: en multas, en bajas y en trabajadores que no los usan. Esta guía te ordena qué exige la ley y cómo comprar con criterio.

Imagen principal de EPIs para empresas: guía completa de equipos de protección individual 2026

Foto de Mier Chen en Unsplash

Un responsable de PRL revisa la última inspección de trabajo y encuentra una anotación incómoda: guantes no adecuados al riesgo químico real del puesto. No es un caso raro. Muchas empresas compran EPIs por catálogo, sin cruzar la evaluación de riesgos con la ficha técnica del equipo, y descubren el fallo cuando ya hay un accidente o una sanción de por medio.

La obligación de dotar de equipos de protección individual no es un trámite administrativo, es una decisión que afecta directamente a bajas, seguros y responsabilidad legal. El marco lo fija el Real Decreto 773/1997, disponible en el BOE, que obliga a elegir el EPI según el riesgo concreto del puesto, no al revés. Entender esa lógica —riesgo primero, equipo después— es lo que separa una compra que protege de una que solo cumple el papel.

Tabla de contenidos

Qué son los EPIs y por qué toda empresa debe conocerlos

Un EPI no es simplemente ropa de trabajo con buen aspecto. Es un equipo con función protectora certificada, y confundirlo con vestuario normal es uno de los errores más caros que veo en las empresas que dotan a su plantilla sin asesoramiento. Si compras mal, no solo pierdes dinero: dejas a tu gente desprotegida y a tu empresa expuesta a sanciones.

Definición legal de equipo de protección individual

Según el Reglamento (UE) 2016/425 sobre equipos de protección individual, un EPI es cualquier equipo destinado a ser llevado por una persona para protegerla frente a uno o varios riesgos que puedan amenazar su salud o seguridad. Esto incluye desde guantes y calzado de seguridad hasta gafas, arneses o ropa de alta visibilidad. La clave está en la palabra protección: si la prenda no cumple una función defensiva certificada, no es EPI, aunque se lleve en el trabajo.

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) es la referencia técnica en España para interpretar estas exigencias y resolver dudas sobre marcado CE, categorías de riesgo y normas aplicables. Cuando un proveedor te ofrezca un EPI, comprueba siempre que el marcado y la ficha técnica se ajustan a lo que exige este reglamento.

Diferencia entre EPI y protección colectiva

Aquí es donde muchas empresas se equivocan de orden. La protección colectiva actúa sobre el entorno de trabajo: una barandilla, una red anticaída, una ventilación general o una señalización de zona de riesgo. El EPI, en cambio, protege al trabajador de forma individual, y solo debe usarse cuando la protección colectiva no elimina el riesgo por completo.

  • Protección colectiva: barandillas, redes, extractores, vallados, señalización de seguridad.
  • Protección individual (EPI): casco, guantes, calzado de seguridad, arnés, gafas, ropa de alta visibilidad.

La jerarquía preventiva manda: primero se intenta eliminar o reducir el riesgo con medidas colectivas, y el EPI llega como última barrera. Si tu empresa se salta este orden, probablemente estés gastando en EPIs que no compensan un fallo estructural mayor.

Regla práctica: si puedes resolver el riesgo con una medida que proteja a todo el equipo a la vez, hazlo antes de repartir EPIs. El EPI es el último escalón, no el primero.

Cuándo un equipo deja de ser EPI (ropa de trabajo normal)

No toda la ropa que se usa en el trabajo es un EPI. Un polo de empresa, un pantalón de faena sin refuerzos o una sudadera con logo son vestuario laboral, útiles para la imagen corporativa y la comodidad, pero sin función protectora certificada. La diferencia está en la certificación: un EPI lleva marcado CE, ficha de instrucciones y, según el riesgo, pasa por un organismo notificado que valida su categoría.

Esto importa a la hora de comprar: si necesitas uniformar a tu plantilla sin riesgos asociados, puedes mirar en la tienda de vestuario laboral y EPIs. Pero si hay exposición a golpes, cortes, calor, productos químicos o falta de visibilidad, necesitas EPI de verdad, no ropa que simplemente lo parezca. Cada sector tiene su combinación específica; para no dejarte nada, consulta el checklist de EPIs por sector para tu puesto de trabajo antes de hacer el pedido.

Trabajador de industria con EPIs completos según normativa vigente

Foto de Jimmy Nilsson Masth en Unsplash

Categorías de EPI según el Reglamento (UE) 2016/425

No todos los EPIs se compran, se certifican y se revisan igual. El Reglamento (UE) 2016/425 sobre equipos de protección individual divide los equipos en tres categorías según el nivel de riesgo frente al que protegen. Como responsable de compras, esto no es un detalle técnico: define qué documentación tienes que pedir al proveedor y qué formación necesita el trabajador antes de usar el equipo.

La lógica es sencilla: cuanto más grave es el riesgo, más exigente es el proceso de certificación. Un guante de jardinería no pasa por el mismo filtro que un arnés anticaídas, y así lo marca la norma.

Categoría I: riesgos mínimos

Aquí entran los EPIs que protegen frente a riesgos superficiales o de baja intensidad: agresiones mecánicas leves, contacto con productos de limpieza diluidos, exposición solar moderada o temperaturas que no comprometen la salud. Ejemplos típicos: guantes de jardinería, gafas de sol laborales o delantales básicos de cocina.

El fabricante puede autocertificar estos equipos sin intervención de un organismo notificado. Eso agiliza la compra, pero no te libera de comprobar que el marcado CE y la declaración de conformidad estén en orden.

Categoría II: riesgos intermedios

Es la categoría donde cae la mayoría del vestuario laboral de uso diario: calzado de seguridad según EN ISO 20345, guantes de protección mecánica EN 388, ropa de alta visibilidad EN ISO 20471 o gafas de protección EN 166. Protegen frente a riesgos que no son mortales pero sí pueden causar lesiones importantes: cortes, golpes, proyecciones o falta de visibilidad en entornos de tráfico.

Estos equipos requieren examen UE de tipo por un organismo notificado. Si compras para tu plantilla, exige siempre el certificado y la ficha técnica antes de cerrar el pedido; es tu respaldo documental ante una inspección.

Categoría III: riesgos mortales o irreversibles

Aquí está el nivel más exigente: equipos frente a riesgos que pueden causar la muerte o daños irreversibles. Arneses y sistemas anticaídas, protección respiratoria, ropa frente a riesgo químico o eléctrico, y calzado con protección frente a caídas de altura entran en este grupo.

La normativa exige aquí no solo el examen UE de tipo, sino también un control anual de la producción por parte del organismo notificado. Y no acaba en la compra: estos EPIs suelen requerir formación específica de uso y revisiones periódicas documentadas, algo que muchas empresas descuidan hasta que llega una inspección o, peor, un accidente.

Error habitual: tratar un EPI de categoría III como si fuera de categoría II. Comprar un arnés sin exigir el certificado completo, sin formar al trabajador en su colocación y sin revisar su estado periódicamente es una de las causas más frecuentes de sanción y de accidente grave.

Si no tienes claro en qué categoría encaja cada equipo de tu sector, consulta el checklist de EPIs por sector para tu puesto de trabajo: te ahorra errores de clasificación y te sirve como guía rápida antes de lanzar una compra grande.

Infografía comparativa de las categorías I, II y III de EPIs para empresas según el Reglamento UE 2016/425

Obligaciones del empresario según el RD 773/1997

Comprar EPIs sin más no te libra de nada. El Real Decreto 773/1997 sobre utilización de equipos de protección individual marca un procedimiento claro: primero evalúas el riesgo, luego eliges el equipo, después lo entregas con formación y por último lo mantienes en condiciones. Si te saltas un paso, el EPI deja de ser una protección legal y se convierte en un gasto que no te cubre en caso de inspección o accidente.

Evaluación de riesgos antes de comprar EPIs

Antes de pedir un solo par de guantes tienes que saber qué riesgo cubres. La norma obliga a que el EPI se seleccione tras analizar el puesto de trabajo: qué golpes, qué químicos, qué temperaturas o qué caídas puede sufrir cada trabajador. No es un trámite de papel, es lo que decide si necesitas un guante EN 388 nivel de corte alto o basta con uno básico.

El error más habitual es comprar el mismo equipo para toda la plantilla porque «total, todos hacen lo mismo». En la práctica, un soldador y un carretillero del mismo almacén tienen riesgos distintos y necesitan EPIs distintos. Para no perderte en esta fase, consulta el checklist de EPIs por sector para tu puesto de trabajo antes de lanzar el pedido.

Entrega, formación y registro documental

El RD 773/1997 exige que la entrega del EPI vaya acompañada de información sobre riesgos que cubre, cómo se coloca, cómo se ajusta y cuándo hay que sustituirlo. No sirve dejar la caja en el vestuario. Además, necesitas dejar constancia por escrito: quién lo recibió, cuándo y qué equipo concreto.

  • Ficha de entrega firmada por cada trabajador y cada EPI.
  • Registro de tallas y modelos para agilizar reposiciones futuras.
  • Formación básica de uso, aunque sea breve, documentada por escrito.

Error habitual: entregar el EPI verbalmente y sin papel de por medio. Sin registro, en una inspección no puedes demostrar que cumpliste con la obligación, aunque el trabajador lo lleve puesto ese mismo día.

Mantenimiento, reposición y vida útil del equipo

Un EPI protege mientras está en buen estado. Pasado ese punto, es un adorno. La norma obliga al empresario a mantener el equipo, revisarlo periódicamente y sustituirlo cuando pierda propiedades, ya sea por desgaste, rotura o caducidad del fabricante.

Como referencia de gestión, conviene fijar revisiones periódicas por tipo de EPI: calzado de seguridad, guantes, arneses o gafas no tienen la misma frecuencia de deterioro. El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) insiste en que la vida útil depende del uso real, no solo de la fecha de fabricación, así que el control visual constante pesa más que cualquier calendario cerrado.

FaseQué exige el RD 773/1997Riesgo si se omite
Evaluación de riesgosElegir el EPI según el puesto concretoEPI inadecuado o insuficiente
Entrega y formaciónInformar del uso y registrar por escritoSin prueba documental ante inspección
MantenimientoRevisar y reponer cuando pierda eficaciaProtección real nula aunque exista el equipo

Cumplir estas tres fases no es solo cuestión legal. Es lo que te permite pedir presupuesto para dotar de EPIs a tu plantilla con criterio, sabiendo exactamente qué necesitas y en qué cantidad, sin comprar de más ni quedarte corto en lo que realmente protege.

Infografía del proceso de obligaciones del empresario para comprar y gestionar EPIs para empresas

Tipos de EPI por zona del cuerpo y norma aplicable

Cada zona del cuerpo tiene su norma y su nivel de exigencia. No sirve comprar «un guante» o «una bota»: hay que mirar el marcado y la cifra que lo acompaña. Si no sabes por dónde empezar, consulta el checklist de EPIs por sector para tu puesto de trabajo antes de lanzar el pedido.

Protección de manos y guantes según EN 388

Los guantes de protección mecánica se certifican bajo EN 388. El marcado incluye varios dígitos que indican resistencia a la abrasión, al corte, al desgarro y a la perforación, y en versiones actuales también un test de corte TDM cuando aplica. Antes de elegir modelo, pregúntate qué riesgo domina en el puesto: no es lo mismo manipular chapa que cargar palés. Para profundizar en esta elección, consulta esta guía sobre guantes de trabajo y cómo elegir el adecuado para cada riesgo.

  • Manipulación general y almacén: guantes con buena resistencia a la abrasión y agarre, sin necesidad de cifras altas en corte.
  • Corte de chapa o vidrio: nivel alto en resistencia al corte, prioridad sobre el resto de parámetros.
  • Trabajo con químicos o hidrocarburos: aquí EN 388 no basta; hace falta combinarlo con normas de protección química específicas.

Error habitual: comprar el mismo guante para todo el taller. El puesto de soldadura, el de almacén y el de mantenimiento eléctrico necesitan certificaciones distintas, aunque parezca «más práctico» unificar referencia.

Calzado de seguridad según EN ISO 20345

El calzado de seguridad se rige por EN ISO 20345, que define categorías como S1, S2 o S3 según lleve puntera, resistencia al agua, plantilla antiperforación o suela con relieve. La categoría S3 es la más habitual en construcción e industria pesada por combinar puntera de protección, antiperforación y absorción de energía en el tacón.

  • S1P: interiores secos, con antiperforación añadida.
  • S2: ambientes con humedad puntual, sin antiperforación.
  • S3: obra, almacén exterior, industria con riesgo de perforación y agua.

Si tu plantilla trabaja a la intemperie o en obra, revisa nuestra sección de ropa de trabajo y protección para construcción para ver combinaciones ya pensadas por gremio.

Ropa de alta visibilidad según EN ISO 20471 y protección ocular EN 166

La ropa de alta visibilidad se certifica con EN ISO 20471, que clasifica las prendas en tres clases según la superficie de material fluorescente y reflectante que incorporan. La clase 3 es la exigencia habitual en trabajos junto a vías con circulación de vehículos; la clase 2 suele bastar en patios o zonas de carga con menos exposición.

Para los ojos, la norma de referencia es EN 166, que cubre desde el uso general hasta la protección frente a impactos, salpicaduras químicas o radiación. En trabajos de soldadura, corte o proyección de partículas, la gafa o pantalla debe llevar el marcado correspondiente al riesgo real, no solo la certificación básica. Para profundizar en esta elección, consulta esta guía sobre gafas de seguridad y protección ocular en el trabajo.

Toda esta selección debe quedar recogida en la evaluación de riesgos de la empresa, tal como marca el Real Decreto 773/1997 sobre utilización de equipos de protección individual, y encajar con las categorías que fija el Reglamento (UE) 2016/425 sobre equipos de protección individual. Si tienes dudas técnicas sobre una norma concreta, el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) publica fichas por tipo de EPI que conviene revisar antes de firmar el pedido.

Este vídeo explica de forma visual cómo cruzar la evaluación de riesgos con la categoría de EPI antes de comprar.

Cómo elegir los EPIs correctos según el sector de tu empresa

No existe el EPI universal. Cada sector tiene su combinación de riesgos y su lista de normas de referencia. El error más caro no es comprar poco, es comprar lo que no toca. Antes de lanzar un pedido grande, define el riesgo real del puesto y luego busca la norma que lo cubre, no al revés.

EPIs en industria y construcción: riesgos mecánicos y de impacto

En fábrica y en obra el riesgo dominante es mecánico: golpes, cortes, caídas de objetos, atrapamientos y proyección de partículas. Aquí el calzado con puntera y plantilla certificada bajo EN ISO 20345 no es opcional, y los guantes anticorte según EN 388 tienen que elegirse por nivel de resistencia, no por precio de catálogo.

  • Cabeza: casco de protección frente a impactos y objetos que caen.
  • Manos: guantes anticorte o antiabrasión según la máquina o herramienta que se manipule.
  • Pies: calzado de seguridad con puntera reforzada y suela antideslizante.
  • Cuerpo: ropa de alta visibilidad certificada bajo EN ISO 20471 en zonas con tránsito de vehículos o maquinaria.

Si gestionas plantilla en obra, revisa la ropa de trabajo y protección para construcción pensada específicamente para estos riesgos, y en entornos industriales encontrarás soluciones equivalentes en vestuario laboral y EPIs para industria.

EPIs en hostelería, comercio y estética: riesgos térmicos y químicos leves

Aquí el perfil de riesgo cambia por completo. En cocina el peligro es quemadura y corte con cuchillo; en limpieza y estética, contacto con productos químicos leves y salpicaduras. El calzado antideslizante pesa más que la puntera de acero, y los guantes de nitrilo o similar sustituyen al guante mecánico grueso.

  • Cocina: guantes resistentes al calor y calzado antideslizante homologado.
  • Limpieza: guantes químicos y, si hay riesgo de salpicadura a los ojos, gafas según EN 166.
  • Estética y peluquería: guantes de un solo uso y mascarilla en tratamientos con productos volátiles.

Regla práctica: si el riesgo es térmico o químico leve, prioriza guante y calzado específicos por tarea antes que la protección mecánica pesada, que aquí no aporta nada y sí incomoda al trabajador.

Errores frecuentes al comprar EPIs sin criterio técnico

El fallo más repetido es comprar por catálogo genérico sin mirar la ficha de riesgo del puesto. Según el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), la selección del EPI debe partir siempre de la evaluación de riesgos del puesto de trabajo, no de lo que haya en stock.

Error habitual: equipar a todo el equipo con el mismo guante o el mismo calzado, sin diferenciar tareas ni niveles de exposición.

Otros errores típicos: no revisar la talla real de cada trabajador, ignorar la fecha de caducidad de EPIs desechables y no dejar constancia de la entrega, algo que exige el Real Decreto 773/1997 sobre utilización de equipos de protección individual. Para no improvisar, consulta el checklist de EPIs por sector para tu puesto de trabajo antes de cerrar el pedido.

Guantes y calzado de seguridad clasificados por categoría de EPI

Foto de Hans Westbeek en Unsplash

De la norma a la prenda: cómo Landalan Laboral resuelve la compra de EPIs

Conocer el Reglamento (UE) 2016/425 y el RD 773/1997 es el primer paso. El segundo, más práctico, es traducir todo eso en una lista de artículos concretos, tallas y cantidades que llegan al centro de trabajo a tiempo. Ahí es donde entra nuestro trabajo del día a día en Landalan Laboral: no vendemos EPIs sueltos, resolvemos la dotación completa de una plantilla con criterio técnico. Si quieres repasar antes qué equipos no pueden faltar, consulta los 7 EPIs imprescindibles en la industria.

Asesoramiento para cruzar riesgo del puesto con ficha técnica del EPI

El error más caro en compra de EPIs es elegir por precio o por catálogo, sin mirar antes el riesgo real del puesto. Nosotros empezamos siempre por el mapa de riesgos: qué hace cada trabajador, con qué máquinas, en qué ambiente. A partir de ahí cruzamos ese riesgo con la ficha técnica del equipo —categoría según el Reglamento (UE) 2016/425, norma EN aplicable, nivel de protección— y descartamos lo que sobra o lo que no llega.

Este cruce evita dos problemas típicos: sobreproteger (pagar de más por un EPI de categoría superior a la necesaria) o infraproteger (comprar barato y quedar expuesto ante una inspección o, peor, ante un accidente). Si quieres avanzar este trabajo antes de hablar con nosotros, consulta el checklist de EPIs por sector para tu puesto de trabajo: te sirve como punto de partida para no olvidar ninguna zona del cuerpo.

Regla práctica: antes de pedir presupuesto, ten claro el sector, el número de trabajadores por puesto y los riesgos identificados en la evaluación de riesgos. Con eso, el asesoramiento va tres veces más rápido.

Personalización de vestuario corporativo sin perder la certificación

Muchas empresas quieren su logo en la ropa de trabajo, y es lógico: refuerza imagen de marca y facilita identificar al personal en obra o en planta. El problema aparece cuando la personalización se hace sin control y afecta a la zona certificada de la prenda —una costura mal ubicada, un bordado sobre material reflectante, una impresión que reduce la superficie de alta visibilidad—.

En Landalan Laboral personalizamos bordado y estampación en las zonas que no comprometen la certificación EN de la prenda, respetando la ficha técnica del fabricante. Así consigues vestuario corporativo con tu logo que sigue cumpliendo su función de protección, sin dejar de ser un EPI válido. Esto es especialmente relevante en ropa de trabajo y protección para construcción y en vestuario laboral y EPIs para industria, donde la alta visibilidad y la resistencia mecánica no son opcionales.

Cómo pedir un presupuesto de EPIs para tu empresa

Para dotar a tu plantilla no necesitas convertirte en experto en normas EN. Necesitas darnos cuatro datos y dejarnos trabajar:

  • Sector de actividad y puestos de trabajo a cubrir.
  • Número de trabajadores y tallaje aproximado.
  • Riesgos ya identificados en tu evaluación de riesgos, si la tienes.
  • Si quieres personalización con logo o vestuario corporativo unificado.

Con esa información preparamos una propuesta con referencias concretas, categoría de EPI y precio cerrado por lote. Puedes pedir presupuesto para dotar de EPIs a tu plantilla directamente, o si prefieres ver primero el catálogo, revisa la tienda de vestuario laboral y EPIs antes de decidir cantidades. En ambos casos, el asesoramiento previo es gratuito y sin compromiso: preferimos perder diez minutos explicando por qué un EPI sí y otro no, que vender algo que luego no protege lo que debe.

Preguntas frecuentes sobre EPIs para empresas

¿Quién paga los EPIs en una empresa, el trabajador o el empresario?

El empresario, siempre. La entrega de EPIs es una obligación empresarial recogida en el RD 773/1997, y su coste no puede repercutirse al trabajador bajo ningún concepto, ni siquiera de forma parcial o mediante descuentos en nómina.

Esto incluye la compra inicial, las reposiciones por desgaste normal y el mantenimiento (limpieza, revisión, sustitución de piezas). Si un EPI se rompe por mal uso intencionado del trabajador, la empresa puede abrir un expediente disciplinario, pero sigue teniendo que reponer el equipo para no dejar a nadie desprotegido.

¿Cada cuánto tiempo hay que renovar los EPIs de un trabajador?

No hay un plazo único: depende del tipo de EPI, del uso y de las condiciones de trabajo. Un casco suele durar varios años si no ha sufrido impactos, mientras que unos guantes de manipulación se desgastan en semanas si el trabajo es abrasivo.

Lo que sí es obligatorio es revisar el estado del equipo de forma periódica y sustituirlo en cuanto pierda sus propiedades de protección, esté dañado, caducado (como ocurre con algunos filtros o arneses) o haya superado la vida útil que marca el fabricante en su ficha técnica. La inspección visual antes de cada turno es la mejor práctica preventiva.

¿Qué pasa si un trabajador no quiere usar el EPI que le da la empresa?

La empresa tiene la obligación de exigir su uso una vez que ha formado al trabajador y le ha entregado el equipo adecuado. Si el trabajador se niega sin causa justificada, la empresa debe actuar: un apercibimiento, y si persiste, puede llegar a sanción disciplinaria conforme al convenio o al reglamento interno.

Esto no es solo una cuestión organizativa: si ocurre un accidente sin el EPI puesto, la responsabilidad puede recaer sobre el trabajador en parte, pero la empresa también debe demostrar que exigió su uso de forma activa, no solo que lo entregó. Documentarlo todo es clave.

¿Es obligatorio dar EPIs personalizados a cada trabajador o pueden ser compartidos?

Depende del tipo de EPI. Los equipos de uso íntimo o que están en contacto directo con el cuerpo, como calzado, guantes, protección auditiva de inserción o ropa interior técnica, deben ser de uso individual siempre, por higiene y por ajuste correcto a cada persona.

Otros equipos, como cascos o chalecos de alta visibilidad en tareas puntuales, pueden compartirse si se limpian y desinfectan entre usos y se ajustan correctamente a cada trabajador. Como referencia práctica, siempre es más seguro y más barato a medio plazo asignar equipo individual cuando el uso es diario o intensivo.

¿Qué categoría de EPI necesita el calzado de seguridad en construcción?

El calzado de seguridad se clasifica según la norma EN ISO 20345, que define distintos niveles según la protección que ofrece: puntera reforzada, resistencia a la perforación, aislamiento eléctrico o resistencia a hidrocarburos, entre otros marcados (SB, S1, S2, S3, etc.).

En obra, lo habitual es exigir como mínimo la categoría S3, que incluye puntera de protección, plantilla antiperforación y suela con buen agarre, además de ser resistente al agua. El Reglamento UE 2016/425 clasifica los EPIs en tres categorías de riesgo (I, II, III), y el calzado de seguridad para construcción se considera de categoría II o III según el riesgo concreto que cubra.


Si quieres equipar a tu plantilla con ropa de trabajo, calzado de seguridad y EPIs con tu logotipo, en Landalan te asesoramos y te preparamos un presupuesto a medida sin compromiso desde Vitoria-Gasteiz para toda España.

Eneko Ria · Experto en vestuario laboral

Contenido revisado por Eneko Ria, experto en vestuario laboral.

← Volver al blog

¿Necesitas equipar a tu equipo?

Te asesoramos y te preparamos un presupuesto a medida con prendas, calzado, EPIs y personalización.

Pedir presupuesto