Calzado de seguridad Por Eneko Ria · 14 de julio de 2026 · 18 min de lectura

S1, S1P, S2 y S3: qué categoría de calzado de seguridad necesita tu plantilla

S1, S1P, S2 o S3 no son un capricho del fabricante: cada letra marca una protección concreta. Te explicamos cuál necesita cada puesto de tu empresa.

Imagen principal de S1, S1P, S2 y S3: qué categoría de calzado de seguridad necesita tu plantilla

Foto de Mufid Majnun en Unsplash

Un responsable de compras de una nave logística nos escribió hace poco con un problema muy concreto: había comprado 40 pares de botas S1 pensando que servían para todo el almacén, y en la zona de carga y descarga, con suelo mojado y riesgo de perforación por palets rotos, los trabajadores seguían teniendo incidencias. El calzado cumplía la norma EN ISO 20345, pero era la categoría equivocada para ese puesto.

Elegir la categoría de calzado de seguridad no es un detalle técnico menor: es una decisión que afecta directamente a la prevención de accidentes y a la responsabilidad de la empresa, tal como recuerda el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) en sus criterios de selección de EPI. Comprar por precio o por costumbre, sin mirar la letra que acompaña a la S, es la forma más habitual de gastar dinero en un EPI que no protege donde hace falta.

Tabla de contenidos

Qué significa la letra S en el calzado de seguridad

La S indica la categoría de protección del calzado según la norma europea y marca qué requisitos mínimos cumple frente a golpes, humedad, perforación o hidrocarburos. No es un capricho de etiquetado: es la referencia que usan prevencionistas, compradores y proveedores para hablar el mismo idioma cuando piden botas o zapatos de seguridad.

El origen: la norma EN ISO 20345

Todas las categorías S1, S1P, S2 y S3 nacen de la EN ISO 20345, la norma europea que regula el calzado de seguridad con puntera resistente a impactos de 200 julios y compresión de 15 kN. Esta norma define requisitos base (absorción de energía en el tacón, propiedades antiestáticas, resistencia al aceite de la suela) y luego añade requisitos adicionales según la categoría: resistencia al agua, aislamiento térmico, plantilla antiperforación, etc. El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) recoge esta clasificación dentro de sus criterios técnicos de EPI para pies y piernas, y es el marco que debes usar como referencia cuando evalúas riesgos en tu empresa antes de comprar. Si quieres profundizar en el resto de normas que conviven con la EN ISO 20345 (EN ISO 20347, RD 773/1997), tienes el desarrollo completo en nuestra guía completa de calzado de seguridad para empresas.

Diferencia entre calzado de seguridad, protección y trabajo

Aquí es donde muchos compradores se confunden y acaban con el calzado equivocado en el almacén. La terminología no es intercambiable:

  • Calzado de seguridad: lleva puntera resistente a 200 julios de impacto. Es el que exige la categoría S1-S3.
  • Calzado de protección: puntera con resistencia reducida, 100 julios. Norma EN ISO 20346.
  • Calzado de trabajo: sin puntera de protección. Norma EN ISO 20347. Válido para tareas sin riesgo de impacto en el pie.

Como recoge la entrada de Calzado de seguridad (Wikipedia), esta distinción por niveles de resistencia de la puntera es la base de toda la clasificación europea, y de ahí se derivan después las letras S, P y las categorías que veremos en el resto del artículo.

Por qué la categoría no es lo mismo que la talla o el modelo

Un error habitual en compras corporativas es fijarse solo en el modelo o el precio y dejar la categoría en un segundo plano. La talla y el diseño afectan a la comodidad; la categoría afecta a la protección legal y real del trabajador.

Error habitual: comprar el mismo modelo para toda la plantilla sin revisar si el puesto necesita S2 o S3. Un almacén húmedo con S1 sin protección al agua deja al trabajador expuesto justo al riesgo que debía cubrirse.

Antes de lanzar un pedido grande, conviene mapear los puestos de trabajo, cruzar riesgos con categorías y solo después mirar modelos, tallas y personalización. Si tu actividad es de ropa de trabajo para construcción o de vestuario laboral para industria, este orden te ahorra devoluciones y quejas de plantilla.

Botas de seguridad categoría S3 con puntera reforzada sobre suelo de obra

Foto de Alex Jones en Unsplash

S1 y S1P: la base para interiores secos

S1 y S1P sirven para entornos secos sin riesgo de perforación en el suelo, con protección frente a golpes, aplastamiento y electricidad estática. Son la puerta de entrada al calzado de seguridad normativo y cubren buena parte de los puestos de almacén, taller ligero y logística.

Requisitos mínimos de la categoría S1

La categoría S1 exige, como mínimo, puntera de protección contra impactos y compresión (200 J de resistencia al impacto y 15 kN de compresión, según la norma EN ISO 20345), cierre de talón cerrado, propiedades antiestáticas y absorción de energía en la zona del tacón. También incluye resistencia del material del suelo a hidrocarburos, algo habitual en talleres donde puede haber restos de aceite o combustible en el pavimento.

Lo que no lleva S1 es protección frente a la humedad ni frente a la perforación del suelo. Es una categoría pensada para interiores, con suelo seco y sin clavos, virutas metálicas ni objetos punzantes sueltos. Si tu plantilla trabaja en nave cerrada, oficina técnica con parte de planta, o comercio con manipulación de mercancía, S1 suele ser suficiente.

Qué añade la P de S1P: la plantilla antiperforación

La P añade una plantilla antiperforación, normalmente metálica o de material compuesto, que resiste que un clavo, tornillo o resto metálico del suelo atraviese la suela hacia el pie. Es el mismo calzado que S1, con ese único añadido, y por eso el salto de precio suele ser moderado frente al salto de protección real que ofrece.

La diferencia se nota sobre todo en obras en fase de acabado, montajes y mantenimiento industrial, donde el suelo no está mojado pero sí puede tener restos de material de construcción, tornillería suelta o chapa cortada. Ahí S1P da un margen de seguridad que S1 no cubre, sin necesitar todavía la resistencia al agua de la S2 o la S3.

Puestos donde S1 o S1P son suficientes

  • Operarios de almacén y logística con suelo interior seco y tránsito de carretillas.
  • Personal de taller mecánico ligero sin exposición constante a líquidos en el suelo.
  • Montadores y electricistas de interior en naves o edificios ya cerrados.
  • Personal de mantenimiento industrial en zonas con posible tornillería o restos punzantes sueltos (aquí conviene ya la P).
  • Comercio, distribución y manipulación de mercancía sin riesgo de humedad en el pavimento.

Regla práctica: si el suelo del puesto está siempre seco pero puede tener objetos punzantes sueltos, no dudes entre S1 y S3: la categoría correcta es S1P.

Fuera de estos casos, cuando aparece agua, barro o exposición continuada a la intemperie, hay que subir de categoría. Si quieres repasar toda la clasificación antes de decidir, tienes el detalle completo en nuestra guía completa de calzado de seguridad para empresas, y el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) recoge también las obligaciones de la empresa a la hora de evaluar el riesgo de cada puesto antes de fijar la categoría de EPI adecuada.

Comparativa de categorías de calzado de seguridad S1 S1P S2 y S3

Foto de Ilse Orsel en Unsplash

S2: protección frente a la humedad

El calzado S2 añade resistencia a la penetración y absorción de agua sobre la base del S1, protegiendo el pie en entornos con humedad, salpicaduras o suelos mojados sin necesidad de plantilla antiperforación.

Qué gana el calzado S2 respecto al S1

La diferencia clave es el tratamiento hidrofugado del corte (la parte de piel o tejido que envuelve el pie) y una resistencia a la absorción de agua que el S1 no exige. Esto significa que un botín S2 aguanta mejor la lluvia, el agua de limpieza o los charcos de un almacén sin que el pie acabe empapado en la primera hora de turno. Mantiene, además, todas las prestaciones base del S1: puntera de protección, absorción de energía en el tacón, propiedades antiestáticas y resistencia al aceite en la suela. Lo que no incorpora el S2, salvo que se especifique aparte, es la plantilla antiperforación propia del S3. Si tu plantilla se mueve entre zonas secas y zonas con agua o humedad puntual, el S2 suele ser el salto lógico desde el S1, como explicamos con más detalle en la guía completa de calzado de seguridad para empresas.

Materiales y resistencia al agua en S2

El grueso de los modelos S2 en el mercado usa piel tratada con ceras o siliconas hidrofugantes, costuras selladas y, en gama más alta, membranas transpirables que repelen el agua exterior sin acumular sudor dentro. La suela suele ser de poliuretano bidensidad o PU/goma, buscando ligereza sin renunciar a la resistencia al aceite. Como referencia orientativa, un botín S2 de calidad media aguanta una jornada completa en contacto con humedad superficial sin que el agua llegue al interior; en exposición prolongada o inmersión, ya hablamos de otro tipo de calzado técnico, fuera del propio estándar S2. Conviene revisar la ficha técnica de cada modelo, porque no todos los fabricantes aplican el mismo nivel de acabado hidrofugado aunque cumplan la misma letra de categoría. Para que esa protección dure en el tiempo, conviene además seguir unas pautas básicas de mantenimiento del calzado de seguridad.

Sectores donde el S2 es el estándar razonable

El S2 encaja bien en actividades donde hay agua o humedad pero no riesgo relevante de pisar objetos punzantes en el suelo. Es habitual en:

  • Hostelería y cocinas industriales, por suelos mojados y limpieza frecuente.
  • Logística y almacenes con muelles de carga expuestos a la intemperie.
  • Mantenimiento e instalaciones con presencia de agua o líquidos no agresivos.
  • Talleres y zonas de producción en vestuario laboral para industria donde se limpia con manguera.

En obra abierta, sin embargo, el S2 casi nunca es suficiente: ahí el suelo suele tener escombro, clavos o restos metálicos, y la ausencia de plantilla antiperforación se convierte en un problema real, como recoge el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) al describir los riesgos de perforación en obra.

Regla práctica: si el riesgo principal es la humedad y el suelo está relativamente limpio de objetos cortantes, el S2 cubre el puesto sin sobrecoste; si hay escombro, chatarra o clavos, sube directamente a S3.

Este vídeo muestra de forma visual las diferencias entre las categorías S1, S2 y S3 según la norma EN ISO 20345.

S3: la categoría más exigida en obra e industria pesada

La categoría S3 es la que exige protección frente a perforación, humedad y golpes a la vez, y por eso es la referencia en obra e industria pesada. Si tu plantilla pisa clavos, hormigón húmedo, chapa o suelos irregulares al aire libre, esta es la categoría que necesitas por defecto.

Suela antiperforación y resistencia al agua combinadas

El calzado S3 suma a la protección de puntera (200 julios, como en S1 y S2) tres cosas más: plantilla antiperforación, resistencia a la penetración y absorción de agua del corte, y suela con relieve para mejorar el agarre en terreno irregular. Es literalmente el S1P más el requisito de hidrofugado del S2, todo en una misma bota o zapato. Si buscas modelos concretos, puedes consultar nuestra comparativa de mejores botas de seguridad S3 para obra.

  • Puntera de protección: resistencia a impacto de 200 J y compresión de 15 kN.
  • Plantilla antiperforación: metálica o textil de alta resistencia, según modelo.
  • Corte hidrofugado: repele el agua superficial, no es calzado impermeable total.
  • Suela con dibujo profundo: pensada para barro, grava y superficies mojadas.

Puedes repasar el detalle técnico de cada marcado en nuestra guía completa de calzado de seguridad para empresas, donde desglosamos letra por letra qué añade cada categoría.

Diferencias reales entre calzado S2 y calzado S3

La diferencia entre S2 y S3 se resume en una pieza: la plantilla antiperforación. El S2 protege del agua y del golpe en la puntera, pero no de un clavo o un alambre que suba desde el suelo. El S3 sí. Esa sola pieza cambia el uso recomendado del calzado por completo.

CaracterísticaS2S3
Puntera protegida
Resistencia al agua del corte
Plantilla antiperforaciónNo
Suela con relieve marcadoHabitual, no siempre exigidoExigido por norma
Uso típicoInteriores húmedos, cocinas, mataderosObra, industria pesada, exteriores

En la práctica, si tu gente trabaja en un entorno donde puede haber restos de obra, escombro, tornillería suelta o material punzante en el suelo, el S2 se queda corto. No es una cuestión de gama, es que le falta una protección concreta frente a un riesgo concreto.

Cuándo el S3 es obligatorio por convenio o por riesgo del puesto

El S3 se vuelve obligatorio cuando la evaluación de riesgos del puesto detecta peligro de perforación en el suelo, algo muy habitual en ropa de trabajo para construcción y en muchos puestos de vestuario laboral para industria. El RD 773/1997 obliga a elegir el EPI según esa evaluación, y muchos convenios de construcción, montaje y mantenimiento industrial fijan directamente el S3 como categoría mínima. Si quieres ver ejemplos concretos por actividad, consulta nuestra guía sobre calzado de seguridad por sector.

Regla práctica: si el puesto se desarrolla en exterior, sobre escombro, grava o superficie de obra, empieza a mirar por S3 y no por S2. Ahorrarte la plantilla antiperforación es el error que más se repite al comprar por precio.

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) insiste en que la selección del EPI debe partir siempre de la evaluación de riesgos del puesto, no del catálogo. Si tienes dudas sobre qué categoría le corresponde a cada perfil de tu plantilla, podemos revisarlo contigo y ayudarte a pedir presupuesto de calzado de seguridad por categorías ajustado a cada puesto.

Infografía comparativa entre calzado de seguridad S2 y S3 según categorías de calzado de seguridad

Cómo elegir entre S1, S1P, S2 y S3 según el puesto de trabajo

Se elige mirando tres cosas: qué suelo pisa el trabajador, si hay humedad y si puede caerle o pisar algo punzante. Con esas tres respuestas, la categoría casi se decide sola.

Preguntas clave antes de decidir la categoría

Antes de mirar catálogo, siéntate cinco minutos con el responsable de cada puesto y pregunta esto:

  • ¿El suelo del puesto está seco o mojado la mayor parte de la jornada? Si hay agua, aceite o barro habitual, descarta S1 y S1P directamente.
  • ¿Hay riesgo de perforación en el suelo de trabajo? Clavos, virutas metálicas, restos de obra... si la respuesta es sí, necesitas S1P o S3, nunca S1 ni S2.
  • ¿El trabajador pisa exteriores, charcos o zonas con lluvia? Ahí entra la impermeabilidad del corte, que solo garantizan S2 y S3.
  • ¿Existe riesgo de caída de objetos o golpes en el pie? Confirma que la puntera de protección cumple con lo exigido, algo común a todas las categorías S pero que conviene verificar en cada modelo.
  • ¿Se trabaja en obra, con maquinaria pesada o en planta industrial? Ahí la referencia casi obligada suele ser S3.
Checklist para elegir entre S1, S1P, S2 y S3 según el puesto de trabajo

De la categoría al pedido: cómo lo gestionamos en Landalan Laboral

En Landalan Laboral convertimos la categoría correcta en un pedido cerrado revisando puesto por puesto antes de comprar nada. No vendemos referencias sueltas: definimos primero qué necesita cada trabajador y luego buscamos el modelo que cumple.

Asesoramiento por puesto y por sector antes de cerrar el pedido

Antes de mandarte un presupuesto, te preguntamos por el sector, la tarea concreta y el entorno de trabajo. No es lo mismo un almacén con suelo de hormigón seco que una nave con derrames de aceite o un tajo de obra con ferralla suelta. Si tu actividad es ropa de trabajo para construcción, casi siempre acabamos en S3 sin discusión. Si es vestuario laboral para industria, depende mucho de si hay suelos mojados, químicos o riesgo eléctrico, y ahí la categoría puede variar de una nave a otra dentro de la misma empresa.

Este cruce de datos evita dos errores caros: comprar de más (pagar S3 donde bastaba S1P) o comprar de menos (dejar a alguien con S1 en un puesto que exigía S2 o S3). Si quieres repasar antes los conceptos técnicos de cada letra y ensayo, tienes toda la base en nuestra guía completa de calzado de seguridad para empresas, que usamos internamente como referencia junto con los criterios del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST).

Regla práctica: si en tu empresa convive personal de oficina, almacén y taller, no pidas una categoría única para todos. Segmenta el pedido por puesto real, no por comodidad administrativa.

Personalización y coherencia de imagen con el resto del vestuario laboral

El calzado también forma parte de la imagen de marca, aunque se note menos que un logo en la espalda. Cuando gestionamos un pedido de EPIs coordinamos color, acabado y gama con el resto del uniforme: chaquetas, pantalones, polos y calzado deben leerse como un mismo equipo, no como piezas sueltas compradas en momentos distintos.

Esto es especialmente útil si tienes cuadrillas mixtas, subcontratas o varias delegaciones: mantener el mismo criterio de categoría y de estética en todos los centros facilita el control visual en obra y refuerza la identidad de la empresa ante clientes y visitas. No hace falta renunciar a la seguridad por la imagen, ni al revés: hoy hay modelos S1P y S3 con líneas más cuidadas que hace unos años, y podemos ayudarte a elegir dentro de ese equilibrio.

Cómo pedir presupuesto para varias categorías en un mismo pedido

Puedes pedirnos presupuesto para varias categorías a la vez sin complicarte la gestión interna. El proceso habitual es así:

  • Nos indicas los puestos o departamentos que necesitas equipar (oficina, almacén, taller, obra).
  • Te proponemos una categoría por grupo (S1, S1P, S2 o S3) según el riesgo real de cada tarea.
  • Ajustamos tallas, cantidades y personalización en un único documento, aunque haya varias categorías mezcladas.
  • Cerramos un plazo de entrega conjunto para simplificar la logística interna de tu empresa.

No necesitas tener claro de antemano qué norma exacta corresponde a cada puesto: para eso estamos. Puedes echar un vistazo previo al calzado de seguridad disponible en tienda para hacerte una idea de gamas y precios, y después formalizar todo en un solo trámite desde nuestro formulario para pedir presupuesto de calzado de seguridad por categorías. Así evitas pedidos fragmentados, facturas sueltas y la incertidumbre de no saber si cada trabajador lleva puesto lo que realmente necesita.

Preguntas frecuentes sobre categorías de calzado de seguridad

¿Cuál es la diferencia entre calzado S1 y S3?

El S1 es la categoría base: puntera reforzada, propiedades antiestáticas y absorción de energía en el tacón. Está pensada para interiores secos, como talleres o almacenes sin riesgo de agua o perforación.

El S3 suma a todo eso suela resistente a la perforación y resistencia al agua en el corte (WRU). Es la opción habitual en obra, exteriores o suelos con clavos, tornillos o charcos. Si tu plantilla trabaja fuera o pisa terreno irregular, el S1 se queda corto y necesitas S3.

¿Qué significa S1P en las botas de seguridad?

El S1P es un S1 al que se le añade la resistencia a la perforación de la suela mediante una lámina metálica o de material compuesto. Mantiene las características del S1 (interior seco, antiestático, absorción de energía en el tacón) pero protege además contra clavos o elementos punzantes en el suelo.

Es una categoría intermedia muy usada en logística, almacenes con palets o entornos donde hay riesgo de pisar objetos afilados pero no de contacto con agua. No confundas S1P con S3: le falta la resistencia al agua del corte.

¿El calzado S2 es impermeable?

No del todo. El S2 añade a la base del S1 la resistencia a la penetración y absorción de agua en el corte (la parte superior de la bota), pero no incluye protección contra la perforación de la suela.

Es útil en entornos con humedad, salpicaduras o suelos mojados donde no hay riesgo de pisar objetos punzantes, como cocinas industriales o zonas de limpieza. Si además hay riesgo de perforación, necesitas subir a S3.

¿Es obligatorio el calzado S3 en construcción?

El RD 773/1997 obliga a que el empresario haga una evaluación de riesgos del puesto y elija el EPI adecuado según esos riesgos, no marca una categoría concreta por sector. Dicho esto, en obra es habitual encontrar riesgos de perforación (clavos, escombro) y de agua o barro, que son justo las dos protecciones que aporta el S3 frente al S1.

Por eso el S3 se ha convertido en el estándar de facto en construcción, aunque la obligación legal real es cumplir con la evaluación de riesgos, no con una letra concreta.

¿Cómo saber qué categoría de calzado de seguridad necesita mi empresa?

Empieza por los riesgos reales del puesto: ¿hay agua o humedad en el suelo? ¿hay objetos punzantes como clavos o virutas? ¿el trabajo es en interior seco o en exterior? Con esas respuestas ya puedes descartar categorías: sin agua ni perforación, S1 basta; con perforación pero sin agua, S1P; con agua pero sin perforación, S2; con ambos riesgos, S3.

Si tienes dudas, documenta la evaluación de riesgos del puesto conforme al RD 773/1997 y, ante la incertidumbre, elige siempre la categoría superior antes que quedarte corto en protección.


Si quieres equipar a tu plantilla con ropa de trabajo, calzado de seguridad y EPIs con tu logotipo, en Landalan te asesoramos y te preparamos un presupuesto a medida sin compromiso desde Vitoria-Gasteiz para toda España.

Eneko Ria · Experto en vestuario laboral

Contenido revisado por Eneko Ria, experto en vestuario laboral.

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