Calzado de seguridad Por Eneko Ria · 15 de julio de 2026 · 21 min de lectura

Qué calzado de seguridad elegir según el sector: construcción, industria, hostelería y sanidad

No hay una bota de seguridad universal. Cada sector tiene riesgos distintos y exige un calzado diferente: aquí te explicamos cuál encaja con cada actividad.

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Foto de Judy Beth Morris en Unsplash

Un jefe de obra compra 40 pares de botas S3 pensando que ha resuelto el tema para toda la plantilla. Tres meses después, el equipo de mantenimiento eléctrico se queja de que esas mismas botas les generan riesgo por su puntera metálica, y el personal de almacén las encuentra demasiado rígidas para picking rápido. El presupuesto se ha ido en un calzado que no sirve para todos los puestos.

Elegir calzado de seguridad no es marcar una casilla de cumplimiento. Es una decisión que afecta directamente a la seguridad, a la productividad y al gasto anual en reposiciones. Según recoge el artículo de referencia sobre calzado de seguridad, este tipo de equipo se clasifica según el riesgo específico frente al que protege, y ese matiz es justo el que muchas empresas pasan por alto al comprar de forma genérica para todos los departamentos.

Tabla de contenidos

Por qué no existe un calzado de seguridad universal

No existe un calzado de seguridad universal porque cada sector genera riesgos distintos: golpes, cortes, resbalones, electricidad o cargas térmicas, y ninguna bota cubre todos a la vez con la misma eficacia. Comprar una única referencia para toda la plantilla suele ser el primer error de las empresas que gestionan vestuario laboral sin criterio técnico.

En Landalan vemos a diario responsables de compra que piden "la bota de seguridad estándar" pensando que sirve igual para el almacén que para la cocina de un restaurante. No es así. Cada puesto de trabajo tiene un perfil de riesgo que condiciona la puntera, la suela, el forro y hasta el tipo de cierre.

Riesgos distintos, normativa distinta

La normativa europea de calzado de seguridad, recogida en el Reglamento UE 2016/425 y desarrollada en la norma EN ISO 20345, define categorías (S1, S1P, S2, S3...) precisamente porque los riesgos varían muchísimo de un entorno a otro. Un operario de obra necesita puntera antiimpacto y plantilla antiperforación; un camarero necesita suela antideslizante en suelo mojado con grasa; un sanitario necesita un zueco cerrado, ligero y fácil de desinfectar.

Mezclar estos perfiles en una sola compra genérica es ignorar la lógica de la propia norma. Si quieres entender a fondo qué diferencia a cada categoría, tenemos una guía completa sobre categorías S1, S1P, S2 y S3 donde lo desgranamos con detalle.

El coste de comprar calzado genérico para toda la plantilla

Comprar barato y genérico sale caro a medio plazo. Un calzado mal adaptado al puesto provoca más bajas por resbalones, más reposiciones por desgaste prematuro y, en el peor caso, sanciones si un inspector detecta que el EPI no corresponde al riesgo real evaluado.

  • Rotación más rápida: una suela pensada para exteriores se degrada antes en cocinas húmedas.
  • Menos protección real: una puntera de refuerzo textil no sirve donde hace falta puntera de acero o composite.
  • Peor cumplimiento normativo: el RD 773/1997 exige que el EPI se ajuste a la evaluación de riesgos del puesto, no al catálogo más económico.

Error habitual: equipar a todo el personal con el mismo modelo "todoterreno" para ahorrar en gestión de pedidos, sin diferenciar por puesto ni por riesgo real.

Qué debe evaluar la empresa antes de elegir (suelo, humedad, cargas, electricidad)

Antes de lanzar un pedido, conviene hacer un repaso rápido del entorno de trabajo. Como referencia, estos son los puntos que revisamos con cada cliente en Landalan:

  1. Tipo de suelo: irregular y con escombros (obra), liso y con grasa (hostelería), pulido y desinfectado (sanidad).
  2. Humedad y agentes químicos: agua, aceites, productos de limpieza o sustancias corrosivas cambian el tipo de suela y forro necesarios.
  3. Cargas y golpes: manipulación de materiales pesados, herramientas o maquinaria exige puntera de protección.
  4. Riesgo eléctrico o de perforación: obras con clavos sueltos o instalaciones con riesgo eléctrico requieren plantillas y suelas específicas.

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) recomienda...

Comparativa de calzado de seguridad por sector: construcción, industria, hostelería y sanidad

Foto de Annie Spratt en Unsplash

Calzado de seguridad para construcción y obra civil

En construcción el calzado mínimo exigible es S3, con puntera de protección, plantilla antiperforación y suela con resalte. Ni el S1 ni el S2 cubren los riesgos reales de una obra: clavos, escombros, cargas pesadas y suelos mojados o embarrados conviven en el mismo tajo. Si buscas referencias concretas, en nuestra comparativa sobre las mejores botas de seguridad S3 repasamos qué buscar según el tipo de trabajo.

Botas S3 y S3 SRC: cuándo son obligatorias

El S3 es la categoría de referencia en obra civil y edificación porque suma puntera resistente a 200 J, plantilla antiperforación y suela con dibujo antideslizante de resalte profundo. Si además el terreno presenta agua, barro o hidrocarburos, hay que exigir el marcado SRC, que certifica el frenado sobre suelo cerámico con y sin agua. En la práctica, cualquier obra con movimiento de tierras, encofrados o trabajo con maquinaria pesada debería ir directamente a S3 SRC sin plantearse categorías inferiores.

  • Cimentación y estructura: S3 SRC con caña alta, por el riesgo de torceduras en terreno irregular.
  • Albañilería y acabados: S3 con bota baja si el terreno ya está más controlado.
  • Trabajos con agua o lodos: S3 SRC con membrana impermeable.

Puedes revisar la guía completa sobre categorías S1, S1P, S2 y S3 si necesitas comparar qué cambia exactamente entre cada nivel antes de decidir el pedido.

Puntera y plantilla antiperforación en terrenos irregulares

La puntera de acero o composite absorbe impactos de hasta 200 julios, el estándar habitual en obra según recoge Calzado de seguridad (Wikipedia). La plantilla antiperforación evita que un clavo, varilla o resto de encofrado atraviese la suela desde abajo, un riesgo constante en solares y derribos. Recomiendo puntera composite cuando hay riesgo eléctrico o cambios de temperatura, porque no conduce y pesa menos que el acero tras varias horas de jornada.

Regla práctica: si el operario pisa terreno no consolidado, escombro o zona de derribo, la plantilla antiperforación no es opcional, es la diferencia entre un incidente leve y una baja larga.

Resistencia al agua y a la abrasión en exteriores

La bota de obra pasa el día expuesta a cemento, grasas, agua de lluvia y roces contra andamios o materiales apilados. Por eso conviene priorizar piel hidrofugada o membranas impermeables junto a suelas de poliuretano bidensidad, que resisten mejor la abrasión que el PVC y no se agrietan con el frío. Un error habitual es comprar calzado de precio bajo pensando solo en la homologación S3 y olvidar el desgaste real: una suela que se abre a los dos meses obliga a reponer stock antes de tiempo y encarece el coste por trabajador.

  • Piel hidrofugada: repele el agua sin perder transpirabilidad.
  • Suela PU bidensidad: más ligera y resistente a hidrocarburos que el PVC.
  • Costuras reforzadas: clave en botas altas sometidas a flexión constante.

Si gestionas varios equipos en distintas obras, en ropa y calzado de trabajo para construcción puedes ver referencias pensadas para este tipo de exigencia diaria, y también tienes la opción de pedir presupuesto de calzado de seguridad a medida según el volumen de tu plantilla.

Botas de seguridad S3 con puntera reforzada para trabajos de construcción

Foto de Antoine Pouligny en Unsplash

Calzado de seguridad para industria y almacén

En industria y almacén no hay una sola respuesta: depende de si hay riesgo eléctrico, si conviven operarios con carretillas, o si el suelo está mojado o aceitoso. La categoría, la suela y el tipo de puntera cambian según cada línea de producción.

Calzado ESD para entornos con riesgo eléctrico o electrónica sensible

Si en tu planta hay manipulación de electrónica sensible o zonas con riesgo de descarga electrostática, necesitas calzado con marcado ESD (disipación de carga electrostática). No es lo mismo que el calzado aislante: el ESD deja pasar una pequeña carga controlada a tierra para evitar que se acumule electricidad estática en el cuerpo del trabajador, algo crítico en montaje de placas, salas blancas o almacenes de componentes.

  • Producción de electrónica y semiconductores: calzado ESD obligatorio en toda la nave.
  • Almacenes con estanterías metálicas y mercancía sensible: recomendable en zonas de picking fino.
  • Naves de manipulado general sin electrónica: no es necesario, prioriza otras prestaciones.

Error habitual: confundir calzado antiestático con calzado aislante. Son funciones opuestas y no se pueden mezclar según el riesgo real del puesto.

Botas S1P frente a S2: diferencias prácticas en planta

La diferencia entre S1P y S2 está en la plantilla anti-perforación: la S1P la lleva, la S2 no, pero la S2 suele ofrecer mejor resistencia a la penetración de agua. En almacén seco, con riesgo de pisar clavos, grapas o restos de embalaje en el suelo, el S1P es la opción más habitual. En zonas con humedad, cámaras frigoríficas o limpieza con manguera, el S2 encaja mejor porque el pie se mantiene seco más tiempo.

Puedes repasar esta comparativa con más detalle en la guía completa sobre categorías S1, S1P, S2 y S3, donde se explica también la S3, pensada para exteriores y obra.

CategoríaPlantilla anti-perforaciónResistencia al aguaUso típico en industria
S1NoBajaInterior seco, sin riesgo de punzantes
S1PBajaAlmacén, manipulado, riesgo de clavos o grapas
S2NoMedia-altaCámaras, limpieza, zonas húmedas
S3Alta + suela ranuradaExterior, carga y descarga, obra

Calzado para carretillas y zonas de carga pesada

En zonas donde circulan carretillas elevadoras, transpaletas o mercancía paletizada, la puntera reforzada no es opcional: un golpe o atropello parcial de rueda puede provocar una lesión grave sin ella. Aquí conviene subir a S3 por la combinación de puntera de protección, plantilla anti-perforación y suela con buen agarre, especialmente si hay muelles de carga con suelo mojado o con grasa.

Como referencia general del sector, el calzado de seguridad se rige por normas armonizadas europeas que definen estos niveles de protección, tal y como recoge la entrada sobre calzado de seguridad de Wikipedia. Si tu almacén combina varias zonas de riesgo, lo más práctico es pedir presupuesto de calzado de seguridad a medida y valorar categorías distintas según el puesto, en lugar de comprar un único modelo para toda la plantilla.

Infografía comparativa entre calzado de seguridad S1P y S2 para industria y almacén

Calzado antideslizante para hostelería

En hostelería el zapato tiene que resistir grasa, agua y jornadas de pie sin patinar en ningún momento, por eso lo primero es la suela homologada frente a otros criterios estéticos.

Suelas SRC frente a suelos con grasa y agua constante

La marca SRC indica que la suela se ha probado tanto en suelo cerámico con lubricante como en acero con glicerina, que son las dos superficies más traicioneras de una cocina o una barra. Si el calzado solo lleva SRA o SRB, significa que solo se ha ensayado en una de las dos condiciones, y en hostelería eso deja huecos peligrosos: un suelo mojado por fregado y con restos de aceite frito necesita las dos garantías a la vez. No es un capricho técnico, es la diferencia entre un empleado que resbala en la zona de plancha y otro que aguanta el turno sin sustos.

El caucho de la suela también importa. Los compuestos más blandos agarran mejor pero se desgastan antes con el calor de cocina; los más duros duran más pero pierden tracción en frío o con agua.

Regla práctica: en cocina y zonas de fregado, exige siempre suela SRC; en sala y terraza, SRC sigue siendo lo más seguro aunque el riesgo de grasa sea menor.

Zapato ligero para turnos largos de pie

Un camarero o un cocinero puede pasar 8 o 10 horas de pie sin apenas sentarse, así que el peso de la bota y su flexibilidad en la puntera condicionan directamente el cansancio al final del turno. Aquí no conviene copiar el calzado de obra: en hostelería se buscan modelos más ligeros, con plantilla amortiguada y puntera que no siempre necesita ser de acero, salvo en almacenes o zonas de carga del propio restaurante.

  • Suela con absorción de impactos en el talón, para reducir la fatiga en suelos duros de cocina industrial.
  • Materiales transpirables en la zona superior, porque el calor de fogones y hornos sube la temperatura ambiente varios grados.
  • Cierre de velcro o elástico en modelos de sala, más rápidos de poner y quitar entre turnos.

Como recoge la entrada sobre calzado de seguridad...

Este vídeo explica de forma visual las diferencias entre categorías de calzado de seguridad y cómo identificarlas antes de comprar.

Zuecos y calzado sanitario para clínicas y hospitales

El calzado sanitario ideal es un zueco cerrado, ligero y antideslizante, fácil de limpiar y cómodo para estar de pie muchas horas. No hablamos de calzado de seguridad en el sentido industrial (no hay riesgo de caída de objetos pesados), pero sí hay riesgos propios: suelos húmedos, fluidos, pinchazos accidentales y jornadas larguísimas de pie.

En Landalan lo vemos cada vez más: hospitales, clínicas dentales, residencias y centros de fisioterapia nos piden calzado que combine higiene, comodidad y una imagen cuidada, porque el zueco también forma parte del uniforme que ve el paciente.

Zuecos sanitarios: transpirabilidad e higiene

El material más habitual es un EVA o poliuretano inyectado, sin costuras internas, que se puede lavar con agua y desinfectante sin deteriorarse. Esto es clave en entornos donde la limpieza diaria del calzado no es opcional, es protocolo.

  • Interior transpirable o plantilla extraíble lavable, para evitar malos olores en turnos largos.
  • Puntera cerrada siempre, aunque sea zueco tipo sandalia por detrás: protege de golpes y salpicaduras.
  • Superficie lisa y no porosa, sin telas que absorban líquidos.

Como recoge la entrada de Wikipedia sobre calzado de seguridad, el diseño de cada tipo de calzado responde al riesgo específico del entorno de trabajo, y el sanitario no es una excepción: prioriza la asepsia sobre la resistencia mecánica extrema.

Calzado antideslizante en quirófano y zonas húmedas

Aquí no se negocia: la suela antideslizante es innegociable en pasillos recién fregados, quirófanos y zonas de lavado de material. Un resbalón con instrumental en la mano tiene consecuencias serias, tanto para el profesional como para el paciente.

Regla práctica: si el suelo se moja o se friega más de una vez por turno, exige suela con relieve y certificación antideslizante, no un zueco decorativo de goma lisa.

Además de la suela, conviene vigilar el agarre del talón: los modelos con tira trasera regulable dan más estabilidad que el zueco abierto tipo sandalia, sobre todo para quien camina mucho o hace turnos de pie continuados.

Comodidad para turnos de 8-12 horas

La comodidad en turnos largos se consigue con plantilla anatómica, buen amortiguado en el talón y horma ancha que no comprima el pie tras varias horas. En un turno de 12 horas, un zueco mal ajustado se nota en la espalda antes que en el pie. Además, un buen mantenimiento del calzado de seguridad ayuda a conservar esa comodidad durante más tiempo.

Algunas claves que aplicamos al asesorar a centros sanitarios:

  • Probar siempre con el calcetín que se va a usar realmente en el turno, no con calcetín fino de tienda.
  • Dejar medio número de margen si el pie se hincha en jornadas largas.
  • Renovar el calzado cuando la plantilla pierde amortiguación, no solo cuando se rompe.

Puedes consultar recomendaciones generales de uso y mantenimiento del calzado profesional en el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), útil como referencia adicional cuando el centro sanitario tiene protocolo propio de EPIs. Si gestionas un centro y necesitas dotar a todo el equipo con criterios homogéneos, en Landalan preparamos presupuestos de calzado de seguridad a medida para hospitales, clínicas y residencias.

Cómo elegir la categoría correcta (S1, S1P, S2, S3) según tu sector

La categoría correcta se elige según el riesgo real de humedad, perforación e impacto de cada puesto, no por precio ni por costumbre. Cada letra de la norma EN ISO 20345 responde a un peligro concreto del suelo o del entorno de trabajo, y equivocarte de categoría deja al trabajador desprotegido frente a lo que más le puede pasar en su turno.

Si quieres entender bien qué significa cada sigla antes de decidir, tienes el detalle en nuestra guía completa sobre categorías S1, S1P, S2 y S3. Aquí vamos directos a la aplicación práctica por sector.

Resumen rápido por tipo de riesgo

Como resumen operativo, esta es la lógica que seguimos en Landalan cuando armamos flotas de calzado para clientes de distintos sectores:

CategoríaProtección claveSector típico
S1Antiestático, absorción de energía en el tacón, sin resistencia al aguaTalleres secos, almacenes cubiertos
S1PS1 + plantilla antiperforaciónConstrucción ligera, mantenimiento industrial
S2S1 + resistencia a la penetración y absorción de aguaIndustria con humedad, limpieza, hostelería con zonas mojadas
S3S2 + antiperforación + suela con relieveObra civil, almacenes con riesgo de clavos o cargas pesadas

En sanidad y hostelería sin riesgo de perforación, lo habitual es optar por calzado antideslizante certificado en lugar de categorías S completas, priorizando el agarre sobre la protección mecánica pesada.

Errores frecuentes al mezclar categorías en la misma plantilla

El fallo más repetido es comprar una única categoría para toda la empresa por simplificar el pedido, aunque los puestos tengan riesgos distintos. Un peón de obra y un administrativo de la misma constructora no necesitan el mismo calzado, y forzar el S3 a todo el equipo dispara el coste sin aportar protección real donde no hace falta.

  • Elegir S1 en obra: deja sin cobertura frente a clavos, cascotes o pisadas sobre ferralla.
  • Elegir S3 en cocina: añade peso y rigidez innecesarios donde el riesgo real es el resbalón, no la perforación.
  • No revisar la categoría al cambiar de tarea: un trabajador que rota entre nave seca y patio exterior necesita S2 o S3, no S1.

Error habitual: comprar por presupuesto plano en vez de por puesto de riesgo, lo que acaba costando más caro en accidentes y bajas que el ahorro inicial en la compra.

La referencia técnica del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) insiste en que la evaluación de riesgos por puesto es el punto de partida obligado antes de fijar categoría, no al revés.

Cómo pedir asesoramiento y presupuesto a medida en Landalan

Lo más eficiente es mandarnos el listado de puestos y tareas de tu empresa y nosotros te devolvemos la combinación de categorías que necesitas, sin que tengas que memorizar la norma EN ISO 20345 completa. Trabajamos con flotas mixtas para constructoras, industria y hostelería constantemente, así que sabemos ajustar cada categoría al riesgo real sin sobredimensionar el gasto.

Puedes pedir presupuesto de calzado de seguridad a medida indicándonos número de trabajadores, sector y tipo de suelo o riesgo dominante. Si tu actividad es construcción, en ropa y calzado de trabajo para construcción tienes referencias concretas ya ajustadas a ese sector.

Checklist para elegir calzado de seguridad por sector según categoría S1 S1P S2 S3

Preguntas frecuentes sobre calzado de seguridad por sector

Cada sector tiene sus dudas típicas y la mayoría se resuelven mirando la actividad real del trabajador, no el convenio ni la costumbre. Aquí respondo a las que más me repiten en el mostrador.

¿Puedo usar el mismo calzado de seguridad para obra y para almacén? No es lo ideal. En obra necesitas puntera reforzada y plantilla antiperforación por los clavos y escombros, mientras que en almacén pesa más la comodidad para jornadas largas de pie y la suela antideslizante. Puedes revisar las diferencias exactas en la guía completa sobre categorías S1, S1P, S2 y S3 antes de decidir un modelo único para varios puestos.

¿La hostelería necesita calzado de seguridad certificado o basta con zapatillas antideslizantes normales? Si hay riesgo de caída de objetos o de resbalón constante en cocina, corresponde calzado con certificación EN ISO 20345 o al menos suela testada según los criterios de calzado de seguridad (Wikipedia), no cualquier zapatilla de calle. En sala puede bastar con antideslizante certificado sin puntera; en cocina, mejor con puntera y suela específica para grasa.

¿Los zuecos sanitarios cuentan como EPI? Depende del modelo. Un zueco sanitario homologado con suela antideslizante y cierre trasero cumple función preventiva frente a resbalones y contactos con fluidos, pero no es un EPI de protección mecánica como el de obra o industria. Si tu centro maneja objetos cortantes o carga pesada, valora un modelo con puntera reforzada además del zueco estándar.

¿Qué categoría pido si no sé si es S1, S1P, S2 o S3? Empieza por el riesgo dominante: humedad y suelo mojado piden S2, suelo con clavos o metal piden S1P, y ambiente seco de interior puede resolverse con S1. Si tienes dudas persistentes, la guía completa sobre categorías S1, S1P, S2 y S3 detalla cada combinación con ejemplos por sector.

¿Cada cuánto hay que renovar el calzado de seguridad? No hay una cifra única válida para todos los oficios: depende del desgaste de la suela, del uso diario y del sector. Como referencia orientativa, muchas empresas revisan el estado cada seis meses en sectores de uso intensivo como obra o almacén, y sustituyen antes si la suela pierde agarre o la puntera muestra grietas. Puedes consultar recomendaciones generales de mantenimiento en el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST).

Regla práctica: si tienes dudas entre dos categorías, elige siempre la que cubre el riesgo más grave del puesto, no la más barata.

Si gestionas varios sectores dentro de la misma empresa —por ejemplo, personal de obra y personal de oficina técnica—, no compres un lote genérico. Es mejor pedir presupuesto de calzado de seguridad a medida y que te asesoren modelo por modelo según el puesto real de cada trabajador. Ahorra devoluciones y evita que alguien lleve un calzado que no le protege del riesgo que tiene delante cada día.

Preguntas frecuentes sobre calzado de seguridad por sector

¿Qué diferencia hay entre calzado S1, S1P, S2 y S3?

Todas parten de la norma EN ISO 20345 y suman protecciones. El S1 lleva puntera reforzada, antiestático y absorción de energía en el tacón, pero no resiste el agua. El S1P añade plantilla antiperforación, clave en obra donde hay clavos o restos metálicos. El S2 suma resistencia a la penetración de agua, útil en cámaras frías o zonas húmedas. El S3 lo tiene todo: antiperforación, hidrofugado y suela con relieve antideslizante, el estándar habitual en construcción e industria pesada.

¿Es obligatorio el calzado de seguridad en hostelería?

No existe una norma específica que obligue a un modelo concreto, pero el RD 773/1997 exige que el empresario haga una evaluación de riesgos y facilite EPI adecuados cuando existan peligros como suelos mojados, cargas o cortes en cocina. En la práctica esto se traduce en calzado antideslizante certificado, normalmente categoría O o SRC, con suela resistente a grasas y aceites.

Si un trabajador se resbala sin ese calzado, la empresa puede tener responsabilidad por incumplir su obligación de prevención, así que conviene documentarlo bien.

¿Qué calzado de seguridad se usa en quirófanos y hospitales?

En zonas clínicas no se usa calzado de seguridad industrial, sino calzado sanitario homologado: cerrado, lavable o desinfectable, con suela antideslizante y sin cordones que acumulen suciedad. En quirófano suele exigirse calzado exclusivo de uso interno, muchas veces con propiedades antiestáticas para evitar descargas cerca de equipos electrónicos.

La prioridad aquí es la higiene y la ergonomía para turnos largos de pie, más que la resistencia mecánica que buscarías en obra o industria.

¿Qué es el calzado ESD y cuándo se necesita?

ESD significa Electro Static Discharge: calzado diseñado para disipar la electricidad estática del cuerpo antes de que genere una descarga. Se usa en entornos con componentes electrónicos sensibles, salas blancas, laboratorios o líneas de montaje donde una chispa puede dañar material o provocar un incidente.

No confundas ESD con antiestático estándar de la S1: el ESD tiene un rango de resistencia eléctrica más estricto y suele exigirse junto con suelo y mobiliario también antiestáticos, formando parte de un sistema completo.

¿Puedo usar las mismas botas de seguridad en varios departamentos de la empresa?

Depende del riesgo de cada zona. Si todos los puestos comparten el mismo peligro, por ejemplo caída de objetos y suelo irregular, una bota S3 puede valer para varios departamentos. Pero si mezclas almacén con zona húmeda o sala limpia, necesitas categorías distintas: no es lo mismo antiperforación que hidrofugado o antiestático.

Lo habitual es definir un calzado por puesto de trabajo tras la evaluación de riesgos, no por comodidad de compra. Simplificar referencias está bien, pero nunca a costa de bajar la protección real.


Si quieres equipar a tu plantilla con ropa de trabajo, calzado de seguridad y EPIs con tu logotipo, en Landalan te asesoramos y te preparamos un presupuesto a medida sin compromiso desde Vitoria-Gasteiz para toda España.

Eneko Ria · Experto en vestuario laboral

Contenido revisado por Eneko Ria, experto en vestuario laboral.

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